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La Colaboradora: una comunidad que sigue creando

PorTrama el

La finalización de "La Colaboradora: Colectivo para la gestión de la oferta cultural y la identidad local” en la población Los Nogales, Estación Central, se tradujo en la consolidación de un sistema de gestión autónomo en manos de sus propios habitantes.

Desde Trama impulsamos el proyecto como un proceso de gestión cultural comunitaria en la población Los Nogales, orientado a reconocer, conectar y activar la fuerza creativa que ya vive en el territorio. A través de la conformación de una Mesa Colaboradora y tres ejes de acción: crea, comparte y conecta,  acompañamos a vecinas, vecinos y colectivos en el diseño, formación y gestión de iniciativas propias, recuperando la memoria barrial y revitalizando el uso de sus espacios comunes con una clara vocación de sostenibilidad.

Este despliegue territorial pudo llevarse a cabo con el financiamiento del Programa de Revitalización de Barrios e Infraestructura Patrimonial Emblemática (PRBIPE – SUBDERE), en colaboración con la Municipalidad de Estación Central, consolidando una base diagnóstica y humana capaz de proyectar a largo plazo el ecosistema cultural de Los Nogales. Esta iniciativa, ejecutada por Trama en alianza con Sociodinámica, tuvo como propósito central articular el tejido asociativo local, poner en valor la memoria histórica del sector e instalar capacidades metodológicas y técnicas para que vecinos y organizaciones decidan y ejecuten su propia agenda cultural.

A partir de un diagnóstico inicial, que logró vincular a 33 organizaciones territoriales: clubes deportivos, organizaciones, vecinos, agentes culturales, colectivos juveniles y juntas vecinales con trayectorias y expectativas distintas, la intervención estructuró una gobernanza local permanente: la Mesa Colaboradora. Integrada por 12 representantes del sector, la instancia deliberó y cogestionó recursos públicos a lo largo de sesiones periódicas, transitando de un rol consultivo a un poder de decisión efectivo sobre la cartelera barrial.

La respuesta del barrio se tradujo en una red viva y activa: a lo largo del proceso se vincularon 12 agentes culturales locales y se impartieron 11 talleres a través de la Academia de Barrio, convocando a más de 100 personas inscritas y certificando a 56 de ellas. A este impulso se sumaron 10 vecinas y vecinos certificados en el Ciclo Formativo Popular, 19 talleristas y productores locales acreditados, y la realización de 8 hitos culturales comunitarios que llenaron de encuentro y arte las calles mediante la Cartelera La Colaboradora.


El inicio del proceso

Entrar a Los Nogales requirió un trabajo sostenido para superar la fragmentación organizativa y la natural desconfianza que suelen generar las intervenciones institucionales externas. Fernanda Bisbal, directora de operaciones de Trama, explica la complejidad de ese punto de partida:

“El principal desafío fue generar confianza, digamos entrar a trabajar en un territorio que conocíamos, pero entrar y que las personas nos conocieran y quisieran participar del proyecto. Estuvimos levantando mucha información para conocer y entender muy bien el territorio en el cual estábamos ingresando para poder de algún modo co-diseñar y ajustar el proyecto a la realidad que existía en el barrio Los Nogales”

Con esa base relacional, la Mesa Colaboradora implementó un mecanismo participativo de selección de iniciativas y estableció un marco de trabajo conjunto apoyado en el Reglamento Operativo del proyecto, permitiendo resolver diferencias de criterios y administrar fondos públicos con transparencia.


Resultados concretos

El plan de acción se canalizó a través de tres líneas de trabajo (Crea, Comparte y Conecta), cuyos resultados operaron simultáneamente en espacios de salud, recintos comunitarios y calles del barrio:

Formación técnica: Se ejecutó el Ciclo Formativo Popular en el CESFAM Padre Vicente Irarrázaval, enfocado en formulación de proyectos, gestión presupuestaria, aspectos legales para organizaciones comunitarias y comunicación. De forma paralela, el Semillero de Talentos acompañó técnicamente a los talleristas locales en el diseño metodológico de sus propuestas.

Talleres y programación comunitaria: Se implementó la Academia de Barrio con talleres impartidos por las y los propios vecinos en disciplinas como fotografía, memoria oral, literatura, artesanía y expresión artística. Asimismo, la Cartelera Colaborativa financió y produjo eventos territoriales masivos, entre ellos el Encuentro Cuequero en memoria de Víctor Jara, festivales de la voz y obras de teatro musical.

Memoria e identidad: Se activaron iniciativas de rescate patrimonial que incluyeron la celebración del Día de los Patrimonios, mateadas vecinales de relatos, la producción del podcast Lo que se cuenta en Los Nogales y el trazado de rutas patrimoniales guiadas por hitos de la población.


Las voces del territorio: memoria viva y proyección

Los resultados de estas acciones no se limitaron a la cobertura de las convocatorias, sino que activaron trayectorias individuales que hoy se proyectan de forma colectiva en el barrio. Charlotte Cabarra, vecina nogalina y facilitadora del proyecto de memoria oral Lo que se cuenta en Los Nogales, detalla el impacto que la iniciativa deja en el sector:

“A mí este proyecto me motivó porque desde chica siempre escuché muchas historias relacionadas a Los Nogales y cuando me empecé a relacionar con la narración oral, con toda la tradición, dije que aquí en nuestra población hay muchas historias que hay que darle luz y darle vida. Yo creo que este proceso vino a complementar lo que ya se hace en la población y a abrir más las posibilidades de que es aún más necesario seguir haciendo este tipo de iniciativas acá, porque hay mucho talento, hay muchas ganas, hay organización, hay comunidad y eso no se encuentra en cualquier parte”


En esa misma línea de memoria y patrimonio vivo, Francisco Moya, productor comunitario de las Rutas Patrimoniales, lideró los recorridos guiados que rescataron desde los orígenes de la población hasta hitos de resistencia y derechos humanos:

“Lo que me motivó es la memoria, la historia que no se puede perder. Creo que esto nunca se había hecho, fue por primera vez y me hace sentir orgulloso ya que la población este año cumple ochenta años. Entonces se echó a andar un motorcito y justo La Colaboradora me hace sentir preparado, apoyado en los recursos, lo técnico, lo logístico y la producción. Este proyecto dejó una semilla: después de lo que estuvimos trabajando los que fuimos parte de la mesa tenemos que seguir trabajando, colaborando y haciéndolo crecer” 


El balance institucional y técnico

Desde la gestión pública, la experiencia de Los Nogales validó una forma de intervención en la que el desarrollo cultural tiene un rol equivalente a la inversión urbana. Carolina Maians, encargada de gobernanza de Revive Estación Central, destaca el alcance de este enfoque:

“Una de las principales opciones que teníamos como programa, de poder potenciar el área cultural, es buscar que el fortalecimiento del tejido social y cultural no solamente viene de entes individuales, sino también tiene que ver con el desarrollo de agentes culturales en pro de revitalizar barrios. Nosotros como programa podemos sin duda fortalecer el área de infraestructura, pero también buscamos mayoritariamente el hecho de que la comunidad pueda mover el patrimonio. Y el patrimonio no es algo que se conforma desde ayer, sino que se conforma día a día, y bajo este proyecto se formó eso: patrimonio vivo, constante y en comunidad. El aprendizaje más importante fue que diversas voces pudieran llegar a consenso desde distintos ámbitos culturales y oficios”


Para el equipo ejecutor, el cierre de la consultoría formaliza la transferencia horizontal de metodologías. Sebastián Zenteno, jefe de proyecto de Trama, evalúa la articulación lograda en el territorio:

“Creo que el principal fue ser una organización externa, ajena al territorio, lo cual implicó articular a la municipalidad, tomar la experiencia del programa Revive y acá en el territorio empezar a unir distintos agentes culturales: desde los clubes deportivos, el Club de Rayuela, agrupaciones de cueca, de teatro, de poesía y agentes culturales independientes pero que tenían un fuerte compromiso y memoria en torno al territorio. Pudimos tender puentes entre distintos saberes: desde la producción y la gestión cultural con memorias barriales y técnicas de artesanía fuertemente desarrolladas. Cerramos esta etapa con la convicción de que los agentes culturales van a seguir el camino, van a seguir reflexionando y van a poder seguir fortaleciendo su propio territorio”.


El legado metodológico

Para garantizar la continuidad operativa sin dependencia técnica externa, el proyecto concluyó con la formalización del Sistema de Gestión Cultural Autónoma (SGCA). Esta estructura transfiere a la Mesa Colaboradora y a los agentes locales cuatro activos organizacionales:

Gobernanza comunitaria: La consolidación de la Mesa como órgano deliberativo legitimado para definir prioridades y articular a las organizaciones locales.

Instrumentos de gestión: Traspaso de herramientas prácticas como el Reglamento Operativo, el Manual de Talleristas y las matrices presupuestarias estandarizadas para futuras postulaciones y rendición de fondos.

Metodologías democráticas: Protocolos de convocatoria pública, evaluación participativa mediante votación visual y mecanismos formales de resolución de conflictos.

Activación de espacios: Articulación y uso coordinado de sedes vecinales, consultorios, recintos parroquiales y espacios públicos del polígono.

El cierre formal de La Colaboradora deja así una estructura operativa y relacional activa en Los Nogales, evidenciando que la transferencia metodológica oportuna convierte los programas públicos en capacidades instaladas y autogestión territorial.